La noticia de que el mismísimo Presidente Alberto Fernández se ha contagiado de COVID 19, cayó como una bomba, ya que el mandatario tiene puesta la vacuna elegida para combatir al virus.

Una de las primeras preguntas que aparecen es sobre la eficacia de las vacunas. Recordemos que aun cuando ya había sido comprada la Sputnik V y el avión argentino estaba en el aire rumbo a Rusia, la ANMAT todavía no había expresado oficialmente su aprobación sobre la vacuna rusa, días después lo hizo. Sin embargo… ¿podría haber desaprobado la vacuna, si ya estaba comprada y a punto de ser recogida de Rusia? El escándalo hubiera sido mayúsculo.

Hace una semana me llego la información de una fuente muy confiable, de que en los dos hospitales más importantes de la zona metropolitana de Mendoza se presentaron casos de COVID19 positivos en pacientes que ya tenían hacia un tiempo la segunda dosis.

Dice la Organización Mundial de la Salud sobre que es, una vacuna: Se entiende por vacuna cualquier preparación destinada a generar inmunidad contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos. Puede tratarse, por ejemplo, de una suspensión de microorganismos muertos o atenuados, o de productos o derivados de microorganismos. El método más habitual para administrar las vacunas es la inyección, aunque algunas se administran con un vaporizador nasal u oral.

Frente a estos casos de VACUNADOS enfermos, varios profesionales afirman que estas “vacunas” no previenen la infección (cosa que ya está demostrada) solo “atenuarían” el impacto de la enfermedad. El problema de estas afirmaciones, que es posible sean ciertas, es que como hará la ciudadanía para creerles cuando desde hace un año nos bombardean minuto a minuto diciéndonos que la solución a la Pandemia es la VACUNA… y resulta que ahora ¿no previene la enfermedad?.

Otra gran pregunta es ¿Qué le sucedió al sistema inmunológico del presidente luego de recibir las dos dosis de la vacuna?

La pregunta nace del hecho de que hay centenares de fotos donde el presidente durante el 2020 antes de vacunarse, claramente no respeto los protocolos de distanciamiento, de uso de barbijo, etc. Reuniones gubernamentales, actos en donde hubo cientos de personas, y más momentos en los que se mostro a los abrazos sin barbijo.  También estuvo en contacto estrecho con enfermos de Covid 19 (varios funcionarios), y aun así antes de vacunarse no se infecto del virus Sars Cov2.

¿Fue suerte o algo afecto su sistema inmunológico luego de vacunarse?

Esto que le están inyectando a la ciudadanía (incluido el presidente) no cumple con el concepto básico de VACUNA (no previene la enfermedad)… entonces ¿Qué es?.

Una lluvia de preguntas aparecen, ojala sean respondidas con la verdad y claridad que la ciudadanía se merece, por el bien y la tranquilidad de ésta.

Por Mariano Molina

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