Esta semana se reinician los justos reclamos por una solución para las miles de personas que viven en Jocolí Viejo.

Hace ya muchos meses que no tienen agua de calidad o directamente no sale nada de las canillas, más que barro y arena. Esta situación se agudizo en el contexto de Pandemia.

Este miércoles 13 de enero a las 19hs sobre ruta 34 los vecinos volverán a hacerse escuchar, la indignación a aumentado, pues todas las explicaciones y compromiso de las autoridades gubernamentales… como a la arena que sale de las canillas, se las ha llevado el viento.

La salud y la calidad de vida de toda la comunidad de Jocolí Viejo está comprometida, el agua es un elemento central en la vida humana, sin ella no hay posibilidad de un desarrollo optimo del ser humano. Los niños y adultos mayores son las principales víctimas de este problema.

Los vecinos de Jarillero principalmente, han convocado a toda la comunidad de Lavalle en general para que los acompañe en esta lucha.

El problema del agua en Lavalle, es crónico, no solo hay arsénico en el agua de varias zonas, además hay contaminación de otros metales pesados como el plomo, la falta de inversión desde el estado es otro de los factores que conspira contra el agua y la calidad de vida de los vecinos. Además continua la amenaza a las fuentes de agua subterráneas que tienen origen en la Cordillera, tan codiciadas por las empresas multinacionales mega mineras.

Claramente Lavalle parece ser una de las zonas llamadas “sacrificables”. Veremos si los vecinos permiten que se cumpla este destino asignado a nuestro departamento por los poderes gobernantes.

Por Mariano Molina

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