Algunas claves sobre la crucifixión de Cristo
Exceptuando las diferentes interpretaciones teológicas, las cuales son muy diversas y heterogéneas, es importante detenernos en aquellas más terrenales. Concernientes a aspectos seculares. Independientemente de los que creen o no en la divinidad de Cristo o si era el hijo de Dios, hay aspectos que no se pueden soslayar, rebatir o impugnar. Los que estudiaron esos días, coinciden en su sensibilidad, original mensaje de amor, fraternidad, y fundamentalmente, la capacidad para realizar milagros. Incluso las personas ateas o de otras religiones, coinciden en eso. Llama la atención que luego de haber obrado con nobleza, altruismo y magnanimidad, en las últimas jornadas de su paso por este mundo, se lo despreciara y abandonara de manera tan hostil, insensible, lacerante. Uno sin ser teólogo ni mucho menos, simplemente observa, y acudiendo el sentido común, puede llegar a determinar ciertas conclusiones. Confieso que ayudado por escritos puntuales de personajes de la época.

El evangelio de los Apóstoles, o sea el Nuevo Testamento, difiere mucho de Antiguo, que lo compone la Torah, los primeros Profetas, etc,. En este último, en ciertos pasajes- no todos por cierto- nos presenta a un dios cruel, celoso, vengativo, ególatra, o sea al dios de Israel, que dicho sea de paso, también en varios capítulos ha sido desmentido por la ciencia y arqueológía. Y por varios estudiosos y encumbrados biblistas. En cambio el evangelio del maestro Jesús, escrito por Juan, Mateo, Lucas, Marcos, incluso a pesar de sufrir manipulaciones, nos puede guiar al respecto, porque es una fuente mucho más confiable y constatada. Igual no alcanza con suscribirse a estos cuatro sagrados escritos, para reconstruir un contexto mucho más amplio y complejo.

Flavio Josefo, historiador romano del Siglo I, que consagró parte de sus días al estudio de los judíos, dejó bien sentado que en esa época, una red muy bien aceitada de prestamistas hebreos , se extendía en varias regiones. Estas no solo abarcaba al Imperio Romano, sino a otras latitudes. También en Estrabón ( 64 a-c 21 d-c) vamos a encontrar sorpresas. El insigne geógrafo e historiador, que recorrió gran parte de la ecúmene ( del griego “tierra habitada”) indica en sus “Memorias históricas”, que en esa época, apenas quedaba lugar alguno del orbe conocido, que no se hallase dominado por los judíos. Que se entienda bien «dominado», escribe, no «habitado». Dos cosas muy distintas… Tampoco no hay que dejar de lado el famosísimo discurso en el Senado del gran Cicerón, uno de los más encumbrados abogados y oradores del Imperio. Incluso su prestigio trascendió su época. En la ilustración del siglo XVIII, pensadores como Montesquieu, Humes, o John Loke lo citaban habitualmente. Su poder en Roma llegó a ser superlativo. En uno de sus extensos discursos, hizo hincapié en el gregarismo de los israelitas y su influencia: «…agrego estas palabras con el objeto de que únicamente los jueces me alcancen a escuchar. En caso contrario, los judíos me pondrían en la picota en medio de un infierno desatado, tal como suelen hacer con todo varón devoto. No es mi ánimo alimentar su molino…». Otro que no era ningún ingenuo, y ostentaba un poder colosal, el propio Poncio Pilato, Procurador del César, tras advertir como rápidamente habían movido los hilos ante Augusto, no le quedó otro recurso que abrirse del asunto y “lavarse las manos”. Al menos tuvo la honestidad de manifestar en varias oportunidades que nada malo encontraba en ese hombre. Pero el pueblo judío pedía por el homicida Barrabas. Pilatos, a sabiendas de la inocencia de Jesús y del poder de los fariseos exclamó impotente: «Por los dioses, allá vosotros con vuestros turbios meandros!» .
Para finalizar, la parte más importante, quizá la clave para entender porque tanta furia desatada contra el que dijo “yo soy el camino, la verdad y la vida” se evidencia en un aspecto puntual. El quid de la cuestión se encuentra en una escena específica, de gran contrapunto. En el único momento en que Jesús pierde realmente sus cabales, y se muestra violento, es en las puertas del templo, con los que se dedicaban a usurear y negociar. Pensar que ante la adultera, prostituta o el ladrón, se mostró más comprensible. Solo algo no pudo soportar. Los que ganaban fortunas despojando al otro y vendiendo chapuceramente baratijas en el templo.. Todo un mensaje. La cólera del Nazareno fue implacable….Lo que hizo crecer el odio entre los acólitos de Jehová.

Pensar que 2000 años después, estás prácticas usureras se han afianzado y mantienen esclavizada a gran parte de la humanidad. Sometidas, hundidas en el abismo, con organismos mucho más perfeccionados por la Sinarquia Farisea Internacional, como los grandes bancos, u organismos como el BID, Banco Mundial o FMI. Armas letales para hundimiento de pueblos, estados y entrega de soberanía. Jesús no se equivocaba en absoluto…Y predecía con la clarividencia propia de un ser supremo, los tiempos oscuros que se avecinaban…De todos modos, como mensaje alentador, en este domingo de resurrección, en el que se conmemora la victoria del hijo del creador sobre las fuerzas malignas, debe quedar bien el claro algo…Dios no fracasa. Dios va a terminar humillando definitivamente al demonio. El juicio final se acerca inexorablemente…Y hay q estar del lado correcto, para disfrutar de todo lo que la providencia nos tiene preparado. Empezando por cumplir con los preceptos de aquel que nos vino a redimir del pecado original y salvar a la humanidad. Aún a costa de los peores maltratos y sufrimientos.. Por eso decimos, Felices Pascuas de resurrección! El amor es más fuerte y vence al odio….

Por Julio Alejandro Neme Dorah Profesor de la Cátedra Estudios Árabes Contemporáneos Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNC Mendoza. Analista Internacional. Editor de Debate Árabe. Presidente del Club Sirio de Mendoza.

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