Ya no hay paciencia, la situación es insoportable, y el corte inminente. Los vecinos ya no creen en nadie, y no son los únicos que sufren la falta de agua.

El Gobierno provincial y local a través de sus representantes en la zona han tratado de calmar los ánimos para evitar la movilización de hoy, pero la seguidilla de “imprecisiones”, de objetivos no cumplidos junto a la realidad de cientos de vecinos de tener que vivir sin agua conspiran minuto a minuto contra la paz social.

Sin agua no habrá paz social.

Así como los vecinos se quedaron sin agua, quizás algún funcionario por la presión popular quizás se quede sin su cargo. Ya no hay tiempo de promesas. La comunidad de Jocolí Viejo necesita agua.

Los vecinos han invitado abiertamente a todo el pueblo de Lavalle, se espera que una multitud tome la ruta esperando una solución real y concreta. Tan real y concreta como los aumentos de tarifas.

Por Mariano Molina

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