Llega diciembre y llegan las muestras de fin de año. Debemos concurrir a una decena de exhibiciones infantiles que . Como tengo poca ropa y no quieren que aparezca en todas fotos vestido igual me piden que me compre alguna remera, pantalón, camisa que disimule mi pobre armario. Ir a las tiendas me parece una tortura y ya no hay tiempo para comprar ropa por internet. Mi esposa, mucho más pragmática y decidida en esos asuntos que yo, sin dilaciones realiza las compras. Por lo tanto es ella la que decide estilos, diseños, talles, colores y formas. No satisfecha con eso, también decide que hay una prenda para cada día y evento. Hay una camisa gris para ir a La Casa De La Cultura, una remera amarilla para ir al Polideportivo, hay un pantalón para el anfiteatro del Parque Nativo. También hay una camisa para el día a día de mi trabajo y zapatillas tipo panchas para pasear a los perros. Ese (creo) que es el orden que debo llevar, aunque no me fío de mi memoria.

Son mis columnas el lugar donde, por el momento, nadie decide los temas a tocar y hoy ha llegado el momento de hablar del Hombre de Negro que visitó Lavalle. Llevo meses recopilando información, que me ha sido entrega a cuenta gotas por los autodenominados «contactados» de Lavalle, así se hacen (o hacían) llamar los protagonistas. Temerosos de ser sindicados como locos, o ridiculizados, me han pedido que no revele sus identidades. El pavor es tan grande que ninguno terminó de contarme la historia completa. Tuve que armar un verdadero rompecabezas. Y aunque me traiga problemas lo contaré.
Uno de los «contactados», al que llamaré Contactado E, cuenta que por el año 2.003 un grupo de amigos unidos por el fenómeno ovni había logrado una conexión interestelar. Se comunicaban (mediante canalizaciones) cada cierto tiempo con quien identifica como Comandante Intergaláctico Ashtar Sheran, quien manifiesta ser nuestro Creador y responsable de enviar a la Tierra su avatar Jesucristo hace más de dos mil años. Un Dios de otro planeta que tenía la capacidad de «poseer» o usar el cuerpo de un humano como vehículo para transmitir su mensaje. Esa comunicación consistía en un mensaje espiritual preparatorio para una próxima visita extraterrestre al grupo de lavallinos.

Luego de varias sesiones y de «charlas» con el Comandante Intergaláctico Ashtar Sheran el grupo estaba sólido, confiado y fuerte, e incluso, cerrado. Ya nadie más podía ser miembro.
Fue ahí, cuando una tarde, cuando el Contactado E recibe la visita de un Hombre de Negro que se identifica como un extraterrestre viviendo entre nosotros los humanos. Lo describe alto, calvo, nariz pequeña, facciones simétricas, ojos achinados, manos grandes, dedos largos y pálidos y, por supuesto, vestido completamente de negro. Usaba ropa de invierno en pleno verano. Manejaba una camioneta blanca tipo furgón Kangoo cuya patente estaba dada de baja (pude comprobar mediante la página de ATM Mendoza que efectivamente esa matrícula no existía). Hablaba español con cierta dificultad, con acento anglosajón. En esa visita el sujeto vestido de negro le manifiesta al Contactado E que el contacto estaba cerca, que luego de ese encuentro vendría una época de calma, paz y despertar de conciencia. No todas eran buenas noticias. También comentó el Hombre De Negro había sido enviado por el Comandante Intergaláctico Ashtar Sheran para advertirle, que había una persona en el grupo de «contactados» que tenía una doble intención. Que era egoísta, que quería acaparar todo el conocimiento del contacto con los alienígenas, y, quizás lo más grave, es que en algunas sesiones había simulado su «canalización». Que en algunas ocasiones le hacía creer al grupo que estaba siendo «poseída» por Ashtar Sheran y no era así. Que su objetivo era confundir al grupo para ser ella la líder y acaparar toda la atención.
El Contactado E cuenta que tuvo otras reuniones a solas con el Hombre de Negro, donde principalmente le advertía sobre las intrigas, mentiras y estrategia de la «infiltrada». Que de igual forma mantuviera la calma, que él (el Hombre de Negro) estaba para ayudarlo. Que no confiara en las canalizaciones, que a partir de ahora era mejor confiar en él porque era el enviado directo del Dios Creador Ashtar Sheran.
Con ciertas dificultades llegó el día del contacto que sería entre las 19 hs y las 20 hs. Una nave tripulada llegaría a Lavalle. Ya tenían las coordenadas, todo estaba listo. En el momento en que grupo de «contactados» estaba por partir hacia el destino acordado apareció nuevamente la Kangoo blanca con el Hombre de Negro al volante. Apresurado les dijo que hubo un cambio de planes, que el encuentro sería en el Encón, San Juan. Que debían partir rápidamente porque corrían el riesgo de no llegar, ya que la distancia era mayor, que él los acompañaría. Con la ayuda del Contactado E los convenció de cambiar de ruta.
El Hombre de Negro tomó el volante, salieron rumbo al Encón. Al llegar a San Juan comenzó la desazón porque no lograban dar con las coordenadas. El tiempo corría. Daban vueltas en círculo. La situación provocó desconfianza y enojo. El Hombre de Negro les decía lamentándose que «estaban perdidos». Lo peor fue que una lluvia torrencial se desató y tuvieron que deterse unos minutos al costado de la ruta. El reloj marcaba las 20 hs. (la hora acordada para el arribo). Decidieron seguir a pesar de la tormenta. Finalmente llegaron al lugar a las 21 hs. Esperaron horas. La desolación los atravesó. Nada ni nadie llegó. No habían luces, naves ni seres de otro planeta en el lugar. Se preguntaban si habían llegado tarde.
Regresaron a la madrugada a sus casas, tristes. El Hombre de Negro se encargó de dejar a cada uno en su casa. A la tarde siguiente el Contactado E, que había conocido antes que los demás al Hombre de Negro y que los convenció de cambiar de ruta, recibió un llamado telefónico que le dijo que el contacto no se hizo porque el infiltrado era El Hombre de Negro y su misión era la de impedir que ellos recibieran la información que esa nave extraterrestre traía a la humanidad.
Para cerrar, por definición los Hombres De Negro son los encargados recopilar información y de silenciar, mediante engaños, amenazas o coacción cualquier arista del fenómeno ovni. Los especialistas en ufología los señalan como los que trabajan para que el fenómeno ovni siga siendo un misterio, para que no se haga público. Lamentablemente, «los Contactados» de la Lavalle desconocían el término.

Por Silvano Caña, El Procurador / Foto de Gabriel Montenegro, editada por Periódico Dignidad

Dejá tu comentario