Para comprobar, hay que investigar.
La situación Pandémica, se habría iniciado en un laboratorio de la localidad de Wuhan, República Popular de China, y propagado mundialmente hasta afectar a partir –aproximadamente- de febrero de 2020 a los ciudadanos de la República Argentina.

Si bien existen otras teorías, algunas que incluso enmarcarían la Pandemia en acciones bioterroristas de posicionamiento mundial estratégico, lo cierto es que el avance letal, inédito e inesperado del CoronaVirus a escala mundial ya registra millones de personas contagiadas y muertes desde aquel primer caso registrado en Wuhan, República Popular de China, siendo muchos los países afectados.
En enero de 2018, dos (2) años antes que el coronavirus Covid-19 se propagara por más de 180 países con millones de infectados y muertos, funcionarios de la embajada de Estados Unidos en China advirtieron sobre el riesgo de seguridad en un centro de investigación que visitaron en Wuhan (China), la ciudad donde comenzó el brote de la enfermedad.

La información fue revelada por el periodista Josh ROGIN en The Washington Post. «Dos años antes de que la nueva pandemia de coronavirus volcara el mundo, los funcionarios de la embajada de Estados Unidos. Visitaron varias veces un centro de investigación chino en la ciudad de Wuhan y enviaron dos advertencias oficiales a Washington sobre la seguridad inadecuada en el laboratorio, que estaba realizando estudios riesgosos sobre coronavirus de murciélagos. Los cables han alimentado las discusiones dentro del gobierno de EE.UU. sobre si este u otro laboratorio de Wuhan fue la fuente del virus, a pesar de que aún no han surgido pruebas concluyentes», escribió en su columna.

“El Centro de Control de Enfermedades de Taiwán se enteró de 7 casos de neumonía atípica en Wuhan, China”. Y explica: “En China, el término “neumonía atípica” se refiere al SARS, una enfermedad que se transmite entre humanos”.
La OMS dijo que en el correo “no se menciona una transmisión de humano a humano” y el CDC taiwanés demostró lo contrario.
El comunicado sigue y escribe: “Debido a la experiencia de la pandemia de SARS en 2003, Taiwán lleva cuenta de información del nuevo brote. El 31 de diciembre de 2019, Taiwán envió un mail a la OMS informando sobre nuestro entendimiento de la enfermedad y pidiéndole información adicional a la Organización”…. “El brote ocurrió justo antes de las vacaciones del Año Nuevo Lunar, que generalmente enormes cantidades de personas viajan”.
El gobierno de Taiwán afirma que su alerta no fue enviado a otros países, sino que la OMS decidió ocultarlo.

“En el correo electrónico nos esforzamos por referirnos a la neumonía atípica, y notamos específicamente que los pacientes habían sido aislados para recibir tratamiento”.
Taiwán acusa a la OMS con pruebas de su imposibilidad de actuar a tiempo: según el país, fueron alertados de la transmisión de persona a persona en diciembre.
El país en 2003 sufrió un gran golpe con la pandemia de SARS y reaccionaron inmediatamente frente a este nuevo brote. Fueron capaces de clasificar mucho antes a la enfermedad como: “Neumonía especial, severa y contagiosa” antes de llamarla COVID-19.

El gobierno de Donald TRUMP denunció que la OMS había sido notificada y esta ignoró la temprana advertencia.
Taiwán envió una advertencia en diciembre de 2019 un brote de “neumonía atípica” en China. El presidente de los Estados Unidos destacó la inclinación de la Organización por China.
El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom GHEBREYESUS, acusó a Tsai Ing-wen, la presidenta de Taiwán, de racista y ella se defendió: “Taiwán es un país que se compromete con la libertad, la democracia, la diversidad y la tolerancia”.

A su vez el periodista Joshua PHILIPP, del periódico “The Epoch Times”, trazó en el canal de YouTube Crossroads un camino alternativo que conduce al laboratorio de bioseguridad nivel 4 del Instituto de Virología de Wuhan, donde, como agravante, el SARS-CoV-2 podría haber sido un diseño o recombinación de fragmentos de distintos virus para facilitar su ingreso a los humanos, parte del estudio que realiza la científica Shi ZHENGLI.
PHILIPP señala en «El origen del coronavirus de Wuhan» dos (2) puntos clave: primero, que hay pruebas científicas desde el comienzo de los contagios de que existieron casos que no se vinculan con ese lugar. Por otro lado, la insistencia de Beijing por controlar la narrativa de la trayectoria del coronavirus.

El periodista rastreó la primera comunicación oficial sobre el tema, un documento del 30 de diciembre de 2019 de la Comisión Nacional de Salud, que hablaba de “sucesivos de casos de neumonía de origen desconocido” y pedía a los centros de salud que denunciasen casos similares.
Recién al día siguiente se mencionó el Mercado de Wuhan, que el 01 de enero de 2020 fue clausurado, mientras otro documento del gobierno mencionaba “pruebas evidentes de transmisión entre humanos”.
Pero la sospecha se agiganta con otras aristas que menciona el periodista de investigación PHILIPP en el documental, quien comparó la desinfección del mercado con “la destrucción de la escena del crimen”, ya que pronto el Instituto de Virología del Centro para el Control y la Prevención de las Enfermedades de China (CCDC) anunció que “33 de las 585 muestras ambientales del Mercado de Huahan revelaron contenidos del ácido nucleico del nuevo coronavirus, y que el virus fue exitosamente aislado, lo cual sugiere que se originó en animales salvajes que se vendían en el mercado”.
De allí a la evidente conclusión a la que arribaría el Partido Comunista Chino (PCC): el virus comenzó en un centro de venta de vida silvestre para el consumo humano, consignó Clarín.
En el documental que está en YouTube, Sean LIN, ex director de la rama de virus del Instituto Militar de Investigaciones Walter Reed (WRAIR), explica un estudio publicado en “The Lancet”: “El hallazgo principal es que en este estudio se contaron 41 pacientes y 14 de ellos resultaron no estar relacionados con el mercado de animales, lo cual representa más de un tercio. Y nadie vende murciélagos en el mercado de animales, además”.
A partir de otros relevamientos y porcentajes que mostraban cierta contradicción o al menos generaban dudas, Daniel LUCEY, epidemiólogo de la Universidad de Georgetown, cuestionó: «Si los datos eran precisos, el primer caso de infección por el coronavirus sería de noviembre de 2019, dado el período de incubación; es decir que el virus tendría que haber llegado al mercado antes de haber salido”.
Gordon CHANG, experto de “Asian Affairs” también alzó una voz inquisidora al régimen oficial: “Las cifras que recibimos de China sobre nuevas infecciones y muertes son simplemente muy sospechosas“.
Y sostuvo: “Sabemos que Beijing suprimió información sobre la epidemia durante seis (6) semanas en diciembre y enero y luego, cuando oficialmente lo reconocieron, el 21 de enero, comenzaron una campaña de eliminación de información”.
El brigadier general Robert SPALDING es ex director de estrategia del Consejo Nacional de Seguridad estadounidense (NSC) e investigador del Instituto Hudson afirmó “Es difícil ver una proteína que sea 100% idéntica cuando un virus pasa de una especie a otra. Eso puede sugerir que quizá el virus fue generado por un proceso de ingeniería inversa”, concluye.
Además señala que en 2003 él estuvo en China cuando fue el brote del síndrome respiratorio agudo grave (SARS), y que “la respuesta actual, en perspectiva con lo que vi entonces, es exactamente la misma”.
A esta teoría que de a poco cobra mayor interés adhiere Judy A. MIKOVITS, bióloga molecular y ex directora del Laboratorio de Mecanismos Antivirales del Instituto Nacional de Cáncer (NCI) de los Estados Unidos, que asegura: “No es posible que sea una mutación natural. Casi con certeza es un evento de recombinación de laboratorio”.
La investigación a escala mundial no hace más que generar más dudas sobre una teoría conspirativa que da vueltas y vueltas. Los especialistas se plantean el motivo de la creación de un virus tan poderoso como letal con el que tendremos que lidiar por mucho tiempo.
Es por ello que tampoco se descarta una posibilidad que deja helado y expectante al mundo: si el coronavirus fue o no creado con un claro objetivo: ser un arma letal.
En lo que atañe a los denominados Crímenes de lesa humanidad, el Artículo 7º del Estatuto de Roma define a crímenes de lesa humanidad como “…cualquiera de los actos que se cometan como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque”. Estos pueden ser el asesinato, el exterminio, la esclavitud, la deportación, la tortura, la violación, la esclavitud sexual, la prostitución forzada, el embarazo forzado, la esterilización forzada o cualquier otra forma de violencia sexual de gravedad comparable, la persecución de un grupo o colectividad con identidad propia (fundada en motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos, y de género), la desaparición forzada de personas, el apartheid, el traslado forzoso de población, la encarcelación, u otra privación grave de la libertad física en violación de normas fundamentales de derecho internacional, el hambre provocado intencionalmente a la población civil como método para hacer la guerra, y otros actos inhumanos de carácter similar que causen intencionalmente grandes sufrimientos o atenten gravemente contra la integridad física o la salud mental o física. Este mismo artículo tipifica en su numeral 2 cada uno de los crímenes enumerados en su apartado 1.
El Estatuto de Roma, comenzó a operar en el año 2003 y la República Argentina adhirió por Ley Nro. 25.390 (B.O 16/01/2001).

Extraído de la causa elevada por ASK ABOGADOS
Editado por Mariano Molina – Lavalle Mendoza Argentina tel 2613832487

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